El activismo social (y el pensamiento crítico) frente al banquillo
En las próximas semanas se sentarán frente a la jueza, por resistencia grave a la autoridad, tres activistas climáticos por una protesta no violenta realizada en 2019 por la inacción política frente a la tragedia climática. Entre los activistas acusados, aparece Jorge Riechmann, profesor titular de Filosofía Moral de la Universidad Autónoma de Madrid, ensayista, poeta y activista social, y que, durante un largo tiempo, fue nuestro compañero en la Fundación 1 de Mayo y, sobre todo, del Instituto Sindical Trabajo, Ambiente y Salud de Comisiones Obreras.
Nos enfrentamos sin tapujos a actuaciones políticas, jurídicas, policiales, comunicativas, e incluso académicas furibundas, que quieren gobernar el mundo a golpe de servidumbre. Hablamos de esa llamada “ilustración oscura” guiada por ese 1% de la población mundial que explota económicamente, no solo los recursos naturales, sino a las mayorías sociales que pueblan el planeta.
Sentar en el banquillo de los acusados y acusadas a personas que representan, entre otras, el pensamiento crítico, y al activismo social que debe conllevar, es la mejor forma de cercenar, no solo algunos pilares institucionales de las democracias liberales, sino los derechos y libertades que la encarnan. Lo que se pone en estos procesos judiciales no es la forma de protesta, sino el propio derecho a la protesta.
Actualizado (Jueves, 12 de Febrero de 2026 09:49)





















